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CAMBIAR DE HIPOTECA

Tu hipoteca no tiene por qué quedarse en el banco donde la firmaste

Puede que ahora puedas conseguir mejores condiciones.

Puede que necesites pagar menos cada mes.

Puede que quieras pasar de variable a fija o mixta.

Puede que las vinculaciones que aceptaste hace unos años ya no te compensen.

O puede que, además de cambiar de banco, necesites ampliar la hipoteca y obtener más financiación.


Eso es precisamente lo que estudio.


Analizo la hipoteca que tienes, tu situación actual y lo que quieres conseguir para comprobar si tiene sentido llevarla a otra entidad.

Y, si además necesitas más dinero, busco bancos dispuestos a estudiar el cambio de hipoteca junto con una ampliación de capital.


Soy intermediario de crédito inmobiliario inscrito con el número E742 · Servicio en toda España

CÓMO PUEDO AYUDARTE

Cambiar de banco es fácil de explicar

Lo difícil es saber si merece la pena.


Supongamos que debes 180.000 euros.

Te quedan 22 años.

Pagas un determinado tipo.

Y encuentras un banco que te ofrece uno menor.


¿Te interesa?

Puede que sí.

Pero falta saber:


  • cuánto cuesta hacer el cambio
  • qué productos tendrás que contratar
  • qué comisiones tiene tu hipoteca actual
  • qué condiciones tendrá la nueva
  • cuánto ahorrarás realmente
  • y qué ocurre si para conseguir una cuota más baja tienes que volver a alargar el préstamo.


Por eso no empiezo buscando bancos.

Empiezo haciendo números.


Porque cambiar de hipoteca sólo tiene sentido si después del cambio estás mejor.

No es cambiar por cambiar.


Hay dos tipos de operaciones que interesan especialmente

1. Cambiar tu hipoteca a otro banco

Es una subrogación de acreedor.

Otra entidad estudia tu situación y, si acepta la operación, pasa a ser el nuevo banco de tu hipoteca.


Puedes utilizarla para intentar mejorar:

  • el tipo de interés
  • el plazo
  • la cuota
  • la estabilidad de una hipoteca variable
  • o las condiciones económicas de la financiación.


No significa empezar de cero ni cancelar necesariamente tu hipoteca para contratar otra.

La deuda pasa de una entidad a otra mediante un procedimiento específicamente regulado.


Y aquí aparece una ventaja importante

Tu banco actual sabe que existe otra entidad dispuesta a financiarte.

Eso cambia bastante una negociación.


Puedes llamar mañana a tu banco y decir:

Quiero que me mejores la hipoteca.

Perfecto.

Quizá lo haga.


Pero no es exactamente la misma conversación que poder decir:

Tengo otra entidad dispuesta a llevarse la hipoteca en estas condiciones.

Una alternativa real suele ser bastante más interesante que una amenaza imaginaria.


2. Cambiar de banco y ampliar la hipoteca

Esta es probablemente la operación más interesante de todas.


Tienes una hipoteca.

Llevas años pagándola.

Pero ahora necesitas más dinero.


Puede ser para:

  • reformar la vivienda
  • realizar otra inversión
  • comprar otro inmueble
  • obtener liquidez
  • reorganizar determinadas deudas
  • financiar un proyecto
  • o afrontar una necesidad económica importante.


Entonces tienes dos problemas que resolver.

Quieres revisar la hipoteca que ya tienes.

Y quieres conseguir financiación adicional.


En determinadas operaciones puede tener sentido hacer ambas cosas a la vez:


Trasladar la hipoteca a una nueva entidad y aumentar el capital financiado.

Es lo que habitualmente se busca como subrogación con ampliación de capital.

Y aquí la elección del banco importa mucho.

Porque no todas las entidades tienen el mismo interés en este tipo de operaciones.

Ni utilizan los mismos criterios.

Ni admiten las mismas finalidades para el dinero adicional.

Ni valoran de la misma manera el porcentaje resultante sobre el valor de la vivienda.

Ahí es donde mi trabajo puede tener bastante más sentido que ir hablando banco por banco a ver si lo consigues.


Una precisión sobre la “subrogación con ampliación”

Si has buscado información por internet probablemente hayas leído la expresión:

subrogación con ampliación de capital.


La utilizo también en esta página porque describe perfectamente lo que normalmente quiere conseguir el cliente:

cambiar la hipoteca a otro banco y aprovechar el cambio para obtener más financiación.

Pero jurídicamente hay un matiz:


La subrogación acreedora permite modificar directamente el tipo de interés, el plazo o ambos.


La ampliación de capital es una modificación adicional y puede formalizarse mediante una novación con la nueva entidad una vez producida la subrogación, o mediante la estructura alternativa que corresponda a la operación. El Banco de España lo recoge expresamente.


No necesitas decidir tú cómo debe estructurarse.

De hecho, ese es uno de los motivos para estudiar previamente la operación.


Tú me dices qué quieres conseguir.

Yo estudio cómo puede plantearse y en qué entidades tiene sentido intentarlo.


¿Cuánto dinero más puedo pedir?

Aquí hay una respuesta poco espectacular:

Depende.


Pero prefiero esa respuesta a inventarme un porcentaje para conseguir que rellenes un formulario.


La entidad estudiará, entre otras cosas:

  • cuánto debes actualmente
  • cuánto dinero adicional quieres
  • cuánto vale la vivienda
  • qué porcentaje representa la financiación total sobre ese valor
  • cuáles son tus ingresos
  • qué estabilidad tienen
  • qué otras deudas pagas
  • qué edad y plazo tiene la operación
  • para qué quieres el nuevo dinero
  • y cómo queda tu capacidad de pago después de ampliar la hipoteca.


Por ejemplo:

Una vivienda puede valer hoy 350.000 €.

Puedes deber 120.000 €.

Eso significa que existe una diferencia importante entre el valor del inmueble y la deuda hipotecaria.


Pero esa diferencia no es automáticamente dinero que puedas sacar de la vivienda.

El banco no presta simplemente porque haya valor suficiente como garantía.

También necesita que la nueva deuda resulte asumible.

Son dos cosas distintas.

Y las dos tienen que encajar.


Quizá lleves años pagando religiosamente

Eso ayuda.

Y mucho.

Pero no decide la operación.

Esta es una confusión bastante habitual.


“Nunca he dejado de pagar una cuota”.

Muy bien.

Es una señal positiva.

Pero al pedir a otra entidad que asuma tu préstamo (especialmente si además quieres aumentar el capital) el nuevo banco no se limita a comprobar tu historial.


El banco hace un nuevo análisis de riesgo.

Mira tu situación actual.

No la que tenías cuando firmaste la hipoteca hace siete años.


Porque tus ingresos pueden haber cambiado.

Tu familia puede haber cambiado.

Puedes tener más o menos préstamos.

La vivienda puede valer otra cantidad.

Tu edad es diferente.

Y la operación que ahora quieres tampoco es necesariamente la misma.


Por eso una subrogación con ampliación no consiste en enseñar que has pagado bien y pedir que añadan otros 50.000 euros.

Hay que volver a hacer números.


¿Para qué puedes querer ampliar tu hipoteca?

No todas las ampliaciones son iguales.


Para reformar la vivienda

Es probablemente una de las finalidades más fáciles de entender.

Quieres realizar una reforma importante y prefieres analizar si tiene sentido financiarla dentro de una estructura hipotecaria en lugar de recurrir a financiación personal.


Para conseguir liquidez

Puedes tener patrimonio inmobiliario y necesitar dinero para otra finalidad.

Eso no garantiza que la entidad vaya a aceptar la operación, pero puede estudiarse.


Para realizar otra inversión

Puede existir una finalidad empresarial, inmobiliaria o patrimonial.

En estos casos importa especialmente explicar correctamente para qué se solicita el capital y cuál será la situación financiera después.


Para reorganizar otras deudas

Esta requiere más cuidado.

Convertir varias cuotas mensuales en una cuota hipotecaria menor puede proporcionar muchísimo oxígeno.

Pero hay una trampa.

Una deuda que ibas a pagar en cinco años puede convertirse en una deuda que sigues pagando dentro de veinte.

Reducir cuota y ahorrar dinero no son necesariamente lo mismo.


Si estudiamos una operación así, quiero saber las dos cosas:

cuánto mejora tu situación mensual;

y cuánto terminarás pagando.

Después decides tú.


Cómo trabajo una subrogación

1.Primero entiendo tu hipoteca actual

Necesito conocer:

capital pendiente, cuota, plazo, tipo, escritura, vinculaciones, posibles comisiones y las demás condiciones relevantes.

Sin eso no hay nada que comparar.


2.Después estudio tu situación actual

Ingresos.

Estabilidad.

Otras deudas.

Patrimonio.

Valor de la vivienda.

Y, si quieres ampliar capital, cuánto necesitas y para qué.


3. Definimos qué tendría que ocurrir para que merezca la pena cambiar

No sirve encontrar una oferta ligeramente distinta.

Tiene que haber una razón.

Menor coste.

Menor riesgo.

Menores vinculaciones.

Más flexibilidad.

Necesidad de capital adicional.

O una combinación de varias.


4. Selecciono las entidades en las que tu operación puede tener sentido

No envío tu documentación a 20 bancos y espero a ver quién responde.

Prefiero entender primero qué estamos buscando.

Y después mover la operación donde tenga posibilidades razonables de encajar.


5.Negocio condiciones y comparamos

Cuando existen propuestas concretas, podemos ponerlas frente a la hipoteca actual.

Y entonces aparece la pregunta que importa:

¿Después de todos los costes y condiciones merece la pena hacer el cambio?

Si la respuesta es sí, seguimos.

Si la respuesta es no, sabremos por qué. Y eso es importante.


4 motivos para NO cambiar de hipoteca

También los hay.


1. Tu hipoteca actual ya es muy buena

Sucede.

Que alguien ofrezca subrogaciones no significa que todas las hipotecas deban subrogarse.


2. Debes poco dinero o queda poco plazo

El potencial ahorro puede no justificar los costes y el trabajo del cambio.


3. La cuota nueva baja porque vuelves a alargar mucho el préstamo

Respiras más cada mes.

Pero puedes terminar pagando bastante más tiempo.

Puede compensarte.

O no.

Hay que calcularlo.


4. La ampliación que buscas deja la operación demasiado ajustada

Que técnicamente podamos intentar conseguir una determinada cantidad no significa que sea sensato hacerlo.

Una vivienda no debería convertirse automáticamente en un cajero automático porque tenga valor libre de cargas.

Si después de estudiarla pienso que la operación no tiene sentido, también te lo diré.


Intermediario de crédito inmobiliario inscrito con el número E742 · Servicio en toda España

Preguntas frecuentes (FAQ)

Es el procedimiento mediante el cual otra entidad sustituye a tu banco actual como acreedor de tu préstamo hipotecario.

Permite cambiar de entidad sin tener que cancelar necesariamente la hipoteca existente y constituir otra desde cero. En la escritura de subrogación pueden modificarse el tipo de interés, el plazo o ambos. 

La Ley 2/1994 establece el procedimiento de subrogación y la entidad acreedora actual no puede simplemente impedir el cambio si se cumplen los requisitos del procedimiento.

Tiene, eso sí, la posibilidad de plantearte una novación durante el proceso.

Es la expresión habitual para referirse a una operación en la que quieres trasladar tu hipoteca a otra entidad y, además, aumentar el dinero financiado.

Técnicamente, la ampliación de capital no forma parte de las modificaciones que pueden hacerse directamente mediante la escritura de subrogación. Puede ser necesario formalizar posteriormente una novación con la nueva entidad u otra estructura apropiada.

Lo importante para ti es que ambas necesidades se estudien desde el principio.

Puede ser posible.

Dependerá fundamentalmente de tu capacidad de pago, del capital pendiente, de la cantidad adicional solicitada, del valor de la vivienda, de la finalidad del dinero y de los criterios de la entidad.

No daría un porcentaje general sin estudiar la operación.

El valor de la vivienda es importante, pero no es el único límite.

La entidad también analizará si puedes asumir la nueva deuda.

Sí, es una finalidad que puede estudiarse.

Que sea viable y en qué condiciones dependerá de la operación completa y de la entidad.

Se puede estudiar una operación cuya finalidad incluya reorganizar otras deudas.

Pero conviene comparar cuidadosamente el coste total, porque reducir la cuota mensual mediante una deuda hipotecaria de mayor plazo no equivale necesariamente a ahorrar dinero.

Sí.

La subrogación puede utilizarse para modificar el tipo de interés y el plazo, y es una de las vías existentes para pasar de una hipoteca variable a otra estructura de tipos.

No necesariamente.

Puedes hacerlo si quieres.

Pero desde el punto de vista de la negociación puede resultar interesante conocer primero qué alternativa real existe en otras entidades.

Entonces tendrás una alternativa adicional que comparar.

Que tu banco actual reaccione con una oferta mejor no es un fracaso de la subrogación.

Puede ser precisamente uno de los mejores resultados del proceso.

Sí.

El análisis, preparación y buena parte de la intermediación pueden hacerse a distancia.

CONTACTO

Tu hipoteca ya existe

Ahora veamos si tiene sentido cambiarla.

No necesitas saber si jurídicamente lo que necesitas es una subrogación, una novación posterior, una ampliación o una estructura diferente.

Ese no es tu trabajo.


Cuéntame:

Cuánto debes aproximadamente.
Cuánto pagas al mes.
Cuántos años te quedan.
Y qué quieres conseguir.


Si además quieres más dinero, dime cuánto necesitas y para qué.

Con eso puedo empezar a entender la operación.



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